Sin opinar: Reseña: El proscrito - Louise Cooper

26/12/15

Reseña: El proscrito - Louise Cooper


Louise Cooper | Fantasía | 1986 | Saga El señor del tiempo

En semanas pasadas traía la reseña del primer libro de la trilogía que elegí para cumplir el reto literario. El señor del tiempo: El Iniciado fue un libro que me gustó muchísimo (y mucho más en su relectura), me dio grandes dosis de intriga y me avivó para seguir la saga al darme un final bastante memorable, un cliffhanger de los buenos, en otras palabras. Por lo mismo me fue imposible hacer la clásica pausa que suelo hacer entre libros de una saga y preferí lanzarme de una vez al segundo, al fin y al cabo la lectura no era pesada, además no quería olvidar pequeños detalles que quizá eran muy importantes para continuar la historia. Y créanme, tomé la decisión correcta.

En El Iniciado habíamos terminado justo en el momento de la ejecución de Tarot, después de haber sobrevivido a la terrible pérdida de Themila (¿Por qué me haces esto, Louise?) todo se fue complicando más y más, personas traicionando a sus amigos de toda la vida, ciegos religiosos incapaces de poner sus ideas en orden debido al miedo que tienen a lo desconocido; y muchas, muchas más traiciones (Sashka, no mereces ni que hable de ti en mi post). A pesar de todo, un Señor del Caos no perderá la vida tan fácil, por eso Tarod hizo acoplo de todas sus fuerzas mágicas para detener el tiempo, para congelar todo justo antes de ser injustamente ejecutado por aquel traidor al que algún día llamó amigo. En El Proscrito nos separaremos un poco del hermano de Yandros para ponernos en los zapatos de Cyllian y Drachea, dos personas que aunque socialmente son totalmente opuestas (ella pobre y humilde vaquera, él rico y egocéntrico heredero) acaban por obra del destino en la misma dimensión en la que Tarod se encuentra atrapado. Ahora él ve en ellos su única oportunidad para obtener lo que necesita para poder liberarse de esa prisión en la que se metió quién sabe hace cuánto tiempo, y poder así llevar a cabo los planes que su mente ha trazado con sumo cuidado.

Se podría decir que el libro se divide en dos partes, claramente reconocidas por la situación en la que se encuentran los protagonistas; también por la atmósfera del sitio donde se desarrolla la historia.

En la primera parte tendremos una atmósfera de absoluta desolación, de esperanzas desvanecidas que en su lugar han dejado una tenue luz de arrepentimiento y pesar. Es un ambiente realmente tétrico el que se percibe, y a la vez es ideal para los acontecimientos que rompen la inquieta tranquilidad que en un inicio llenaba el ambiente.

Posteriormente está la segunda parte que pierde el toque de desolación para poner en su lugar una pizca de odio e ironía que nos dará pequeñas y dolorosas punzadas cada vez más fuertes mientras vayamos avanzando en la lectura. Todo para concluir en un final absolutamente cinematográfico y memorable.

Sin atreverme a revelar nada, como siempre, puedo decir que el último capítulo contiene un cliffhanger gigantesco y exageradamente motivador (Adivinen quién seguirá directo al tercer libro…), es un final que definitivamente denota la habilidad de Cooper como escritora, al haber podido convertir un momento tan visual y sonoro en una historia escrita, de forma tan satisfactoria.

Por otro lado, los personajes son igual de sólidos que en la primera novela, tanto los antiguos como los nuevos, que consiguen con facilidad ganarse nuestro corazón, o un tiquete sin regreso a esa celda mental en donde almacenamos todos los personajes que quisiéramos ver sufrir.

La historia continúa siendo bastante introspectiva pero llevando un ritmo que permite un desarrollo ágil y a la vez completo de los sucesos que pasan o de los personajes que conocemos. Sin ninguna duda, El señor del tiempo: El Proscrito es bastante superior a la anterior entrega de la saga, volviéndose una excelente segunda parte de una trilogía que parece mejorar exponencialmente capítulo tras capítulo.

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